El paraíso maldito era un árbol que se encontraba muy cerca del cielo pero muy atado al infierno.A un costado de la capilla de mi abuela María de los ángeles se sentía y se vivía un atolladero de averno. Muy cerca del terreno que dividía las otras propiedades y la casona de mi abuela se alzaba el árbol del paraíso .Como todo lugar prohibido, acercarse a él era un suicidio.Se decía que sucedían cosas muy extrañas y movimientos de entidades desconocidas.Desde niña fui muy traviesa y era el lugar de nuestras travesuras,un paraíso de arboledas muy tupidas y a la vez mágico y sombreado y lleno de frutales.
Una noche algo muy extraño sucedió con el indio Velez, era luna llena,había una sensación de vacío que dejaba la piel de gallina. El indio velez pasaba cerca de la casona ,por obligación se desvió hacia el pasillo del paraíso para acortar camino, cruzó el alambrado cerca de la media noche.


Había pasado el umbral del infierno. Detrás de la capilla, el miedo y la angustia empezaron apoderarse de él. Sus pasos se hicieron más pesados y su voz parecía quebrarse, de pronto todo su cuerpo estaba paralizado quería gritar y no podía, a duras penas logró soltar un grito a medio pulmón para que no se lo tragara el averno. Pegado a tierra no podía moverse. Una presencia oscura lo jalaba hacia adentro sin poder reaccionar o correr,como si lo detuviera el mismo demonio. Asustado y sin poder casi gritar. La abuela al escuchar sus gritos se levanto con su rosario y llego aquel lugar, encontrando al indio Velez pálido y paralizado. Ella con mucha calma le dijo que se tranquilizara, movía sus manos en una danza espiritual, dijo algunas oraciones y toco el árbol del paraíso con un gesto de poder y desapego, inmediatamente el indio se desprendió y corrió como alma que se la llevaba el diablo. Nunca entendí por que ese lugar era así y que fue lo que hizo la abuela o dijo para ayudarlo.El indio era mi hermano.