se encontraba a mita del camino, cuando sintió una presencia
atrás del asiento de la bicicleta,
sentía que lo abrazaban mientras su corazón le latía más fuerte, empezó asustarse y a pedalear más desesperado pero aquella presencia lo apretaba más y más. La llevaba en la espalda,sentía un resuello que le respiraba al oído. Cuando ya estaba cerca de la ladrillera para salir del monte, sintió el apretón del mismo demonio en su estomago con el peso del infierno encima, fue cuando se acordó de su mama con los calzones miados. Empezó a rezar y a persignarse y a recordar todo lo que le había enseñado la abuela,el espectro desapareció y la bicicleta se hizó más liviana.Fue una noche espeluznante donde don Valentin llego obrado del susto, a pesar de su incredulidad en estas cosas de fantasmas, el cual no daba mucha importancia.Un día me dí cuenta que aquel suceso lo había comentado con don Pinto, un compañero de trabajo y amigo de confianza. Esto lo supe por que don Valentin era mi padre. creo que mi viejo nunca volvió a pasar por ahí a oscuras, desde esa noche que se obró en sus calzones sólo pasaba de día.
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