
Los chicos lloraban, el miedo era pavoroso, era como sentir el diablo dentro del cuerpo.Mi abuela empezó a calmarlos a todos, la sombra siguió su camino y se perdió entre los matorrales y los árboles frutales detrás de la capilla. Fue cuando entonces apareció mi madre diciendo que me fuera para la casa, le implore que no me mandará a casa por el miedo que me invadía pero ella no comprendió mis suplicas y salí disparada en busca de mi abuela.Esa noche me quede en casa de ella, mientras todos se fueron yendo poco a poco en grupos a sus casas pero nunca nadie esa noche pudo retirarse solo.

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